
Hay cartas que se prestan al bluf, mientras que otras tienen una textura menos apropiada. La textura hace referencia a las relaciones que establecen las cartas comunes entre sí y cómo se las vincula a las acciones previas de los jugadores.
Hay flops que son inocentes y otros que son peligrosos. En los inocentes, se puede especular con la debilidad ajena para mentir. En los peligrosos, con la fortaleza propia.
Imagen en la mesa
Tiene mayor credibilidad un jugador ajustado que uno suelto. Aunque en la definición de ambos no interviene el eje seriedad-mentira, van de la mano. Los sueltos tienden a abusar de la mentira; y de los ajustados, lo menos que puede decirse es que el bluf no es un talento natural: se sienten incómodos con él. Resulta una de las ventajas accesorias de este estilo y un buen motivo para aprovechar este recurso.
No obstante, que los demás se percaten de un estilo determinado requiere un nivel de atención más elevado. Recuerden que el estilo AyA no da mucha acción. Si el resto de los jugadores no presta atención, no hay imagen posible.



