El juego del póker tiene varias reglas, varios trucos, varias estrategias y supone una habilidad especial por parte de los jugadores para unir todo eso a una buena mano que asegure el éxito. Como si todo esto fuera poco, hay una variante que es el Póker de Etiqueta, que establece algunas normas en cuanto a comportamiento, generalmente establecidas por el lugar en el que se juega. Estas son algunas de las reglas:
- Respetar a la mesa como si fuera su abuela.
- Comportamiento amable durante el juego de póker, sin permitir abusos del crupié.
- No ser un jugador lento. Demorar mucho en cada decisión sólo genera odio en el resto de la mesa.
- Al apostar, formar pilas con las fichas para poder determinar con exactitud cuál es su apuesta. No las tire sobre el pozo acumulado.
- No doble una apuesta antes de que le corresponda su turno. Además de ser molesto, estará dejando relucir información sobre sus cartas.
- No simular apuestas enormes para hacer una pequeña cuando llega su turno. Está muy mal visto en el Póker.
- Evitar contactos físicos con el resto de los jugadores de la mesa. En medio de un clima tan competitivo como el del póker, esto puede ser mal interpretado.
- No realizar comentado sobre las manos que están en juego. Incluso si no se está participando.
- Si no quiere apostar, dígalo. No se levante momentáneamente de la mesa para disimularlo.
En definitiva, el verdadero Póker de Etiqueta es en el que los jugadores no hacen trampa ni buscan escabullirse al éxito, es el juego que busca el placer de ganar con clase, en medio de unos contrincantes igualmente respetados.



