
La mayoría de los ejemplos de blufs a los que recurriremos serán aquellos en los que se enfrenta a un solo adversario. Pocas serán las veces en que se presente la oportunidad en una mano de tres, y excepcional mente en una de participación múltiple. Inversamente, cuando alguien manda y son varios los que esperan responder, sospecharán menos de un bluf. Los demás, al apostar, se enfrentan a las mismas disyuntivas: a mayor número de jugadores involucrados, menores las posibilidades de que un bluf tenga éxito.
Nivel de los rivales
Una de las pocas ventajas de jugar contra un rival de jerarquía es que será sensible al farol. Se preocupa por sus cartas, pero también por las de los demás. Así, si no tiene nada y se le manda, va a ir al mazo; y si tiene juego marginal, lo que quiere decir un poco más que nada, lo más probable es que también lo largue si se lo logra convencer de la fortaleza propia.



